Diseño
Versión 1.0.3 · actualizado el 12 de agosto de 2026 · la parte técnica
La documentación técnica cuenta cómo está hecho Palet. Esta cuenta por qué se ve como se ve. Son el mismo documento partido en dos: los valores que aquí se justifican son, literalmente, los que allí se copian y pegan.
Todo sistema de diseño es una teoría sobre qué clase de objeto estás haciendo. Esta es la nuestra: Palet no es una herramienta, es un estuche.
El objeto
El nombre no es una metáfora decorativa: es la especificación. Una paleta es una tabla que sostienes con una mano y en la que vas dejando los colores que usas. No los fabrica: los guarda a mano. No decide qué pintas: te lo pone al alcance. Y es de quien la usa —la paleta de otro pintor, con sus mezclas secas encima, no te sirve para nada.
Palet hace exactamente eso con software. Las apps no las fabrica Palet: las pides con tus palabras y las escribe tu IA. Palet es la tabla donde se quedan, con su color, su sitio y sus datos, para cuando las necesites. De ahí sale el producto entero, y de ahí sale el diseño.
Una app que solo te sirve a ti no es un producto peor. Es un color que solo tienes tú.
Qué evoca, qué evita
Lo que se busca es el estudio antes del cuadro: papel crema con grano, acuarela en pastilla, luz de tarde, la mesa de alguien que hace cosas con las manos. Un objeto que se toca. Nada de esto es nostalgia: es una decisión sobre la relación que quieres tener con lo que hay dentro.
Y se evita, con la misma intención, todo el repertorio del software para programadores: fondo negro, verde terminal, degradados morados de saas, tipografías geométricas frías, iconografía de nave espacial. Ese lenguaje dice «esto es una herramienta profesional, aquí se viene a trabajar». Palet dice otra cosa.
La gente para la que existe Palet no quiere sentirse programando. Quiere sentirse ordenando su vida.
Hay una razón práctica detrás del romanticismo. Quien llega a Palet acaba de descubrir que puede pedirle una app a una IA, y eso da un poco de vértigo. Un entorno cálido, con curvas, sin una sola línea dura, baja ese vértigo. El crema hace de permiso: aquí puedes probar cosas.
Los pocillos y el hueco
El elemento-firma son tres círculos de color —salvia, melocotón y cielo— colocados en P: dos arriba, uno abajo a la izquierda. Los llamamos pocillos, que es el nombre real de los huecos donde va la pintura en una paleta o en una caja de acuarelas.
Lo que más se dice del isotipo es lo que no está. El cuarto lugar está vacío. En una
paleta clásica ese hueco es el agujero del pulgar: por donde la
sostienes, lo que la convierte en tuya. En Palet es, además, el sitio donde va tu
próxima app —y no es una licencia poética, es la interfaz: al final de tu paleta hay
siempre un + Crear nueva app esperando en ese mismo lugar.
La marca es una rejilla de cuatro con tres ocupados. El producto entero cabe en ese hueco.
Por eso el logotipo no se «completa» nunca: un isotipo de cuatro pocillos llenos sería una paleta cerrada, y esto va justo de lo contrario.
Geometría
Círculos perfectos, sin borde y sin sombra proyectada. Diámetro 132
sobre un lienzo de 512, con la misma separación entre ellos que respecto
al margen: la retícula es evidente a propósito, porque una paleta es un orden, no un
montón. La esquina del icono usa un radio de 116 —el 22,6 %—, más redondo
que el estándar del sistema: la diferencia es pequeña y se nota en la pantalla de
inicio, entre iconos de bordes más duros.
El color
Hay dos familias y hacen dos trabajos distintos. Los neutros construyen la habitación; los pastel son lo que se cuelga en ella.
Los neutros: crema y tinta
El fondo nunca es blanco. El blanco puro es luz de pantalla, de documento en blanco, de folio que hay que rellenar; el crema es luz de papel, y el papel ya existía antes de que llegaras. Sobre él, el texto tampoco es negro: es tinta, un pardo muy oscuro. Negro sobre blanco es el máximo contraste posible y también el más duro —vibra, cansa, y suena a documento oficial.
El fondo de todo, #faf6ee: el mismo
valor en la web, en la app y en las apps que genera tu IA.
Lo que se eleva: fichas, tarjetas, campos. Un tono más claro que el fondo, nunca una sombra fuerte.
El texto y el botón primario. Pardo oscuro, nunca
negro: #2e2a24.
Los pastel: ocho pocillos
Ocho colores, todos en el mismo registro: claros, poco saturados, con algo de gris dentro. Es la gama de la acuarela aguada, la que sale cuando hay más agua que pigmento.
#cfdcc0#f6d3bd#c3d9e8#dcd0ea#f4e3ae#f2cdd5#c8e6d7#e8dcc8Que sean ocho no es capricho ni es infinito. Ocho es lo que cabe en una caja de acuarelas de bolsillo, y es la cantidad justa para que elegir el color de tu app sea una decisión y no un formulario. Un selector de color libre habría sido más potente y peor: cada app tendría un tono distinto, la paleta dejaría de parecer una paleta y pasaría a parecer una bandeja de notificaciones.
Ningún pastel se usa jamás como fondo de página. Son acento: el pocillo de una ficha, el trazo de un icono, el subrayado de una palabra. Pintura sobre papel, no papel de color.
El mismo color, dos intensidades
El icono de cada app se dibuja sobre su pocillo, y necesita contraste sin salirse
del tono. La regla es del oficio: para oscurecer un color no se le añade
negro, se satura y se baja la luz. Eso es exactamente lo que hace
tintStrong(): pasa el color a HSL, deja el matiz intacto, multiplica la
saturación y recorta la luminosidad. El resultado es la versión «en pastilla» del mismo
color aguado —lo que verías en la acuarela seca antes de mojarla.
Un solo color en el sistema no es pastel ni neutro: la terracota
#b3543e de los errores. Es tierra cocida, no rojo de alarma. Un aviso en
Palet no es una emergencia; es una mancha.
La letra
Crea tus propias apps
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La lista de la compra, compartida. Apunta lo que falta.
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palet.storage.update()
JetBrains Mono · solo código y piezas técnicas
El papel y el aire
Trama de puntos: rejilla de 22 px, tinta al 2,5 % de opacidad.
El fondo lleva una trama de puntos casi invisible. No se ve: se nota. Es la diferencia entre un color plano y una superficie —el grano del papel de acuarela, traducido a lo mínimo que una pantalla puede insinuar sin ensuciarse.
Las sombras siguen la misma lógica: dos capas, una de 1 px casi pegada al borde y otra muy abierta y muy suave, y ninguna de las dos es negra —son tinta con opacidad baja. Una sombra negra es un objeto flotando en el vacío; una sombra parda es un objeto apoyado en una mesa.
Los radios van de 10 a 14 px en todo: botones, campos, fichas. Es un redondeo pequeño y constante, el de una esquina lijada, no el de una pastilla. Y el contenido se detiene a los 860 px: en el móvil no se nota, pero en la ventana del Mac impide que las fichas se estiren de lado a lado. Una paleta muy ancha deja de ser un objeto que sostienes.
El aire no es espacio sobrante. Es lo que dice que aquí cabe una cosa más.
Lo sentimental
Esta es la parte que no sale en ningún token y es la razón de todas las demás.
Durante veinte años, «tener una app» ha significado que alguien, en algún sitio, decidió que tu problema le pasaba a bastante gente como para que saliera a cuenta construirlo. Todo lo demás —tu manera de llevar la casa, el viaje que estáis montando, el grupo del sábado— se ha apañado con notas sueltas y un grupo de WhatsApp. No porque fuera difícil de programar, sino porque no había mercado para ti.
Lo que cambia con Palet no es la técnica. Es que ya no tienes que ser mucha gente para merecer una app.
Un sistema de diseño puede tratar eso de dos maneras. Puede celebrar la potencia —paneles, métricas, la estética del que controla una máquina— o puede tratarlo como lo que en realidad es: algo pequeño y tuyo. Palet elige lo segundo, y de ahí sale cada decisión de esta página. El papel en vez del panel. El color en vez del identificador. El hueco que espera en vez del catálogo lleno.
Por eso cada app tiene un pocillo y no una etiqueta, y por eso el color lo eliges tú y no el sistema. Poner tu app en verde salvia no aporta ninguna función. Aporta que sea tuya, que la reconozcas de un vistazo entre las otras, que tenga un sitio. Es la misma razón por la que la gente forra los cuadernos.
Y hay una última capa, más callada. Una paleta guarda mezclas secas de cosas que ya pintaste. Al cabo de un año, la paleta de alguien —el viaje de 2025, la dieta de febrero, el pádel de los jueves— es un retrato bastante fiel de en qué se le fue la vida. El diseño intenta estar a la altura de eso: por eso las apps no se «archivan», se quedan; por eso el fondo parece papel y no base de datos.
Dónde vive el sistema
Un sistema de diseño que solo existe en un documento es una opinión. Este existe en tres sitios ejecutables, y el tercero es el interesante.
Variables CSS en styles.css.
Lo que ves en palet.cloud y en la app de navegador.
theme.ts: los mismos nombres como
constantes, más tintStrong() y el ancho máximo.
STYLE_GUIDE: la guía que recibe tu
IA por MCP antes de escribir una sola línea de tu app.
El tercero no tiene precedente en un manual de marca clásico. Las apps de Palet no las dibuja un equipo de diseño: las escribe un modelo de lenguaje, en tu dispositivo, a partir de una frase tuya. Así que una parte del sistema de diseño está escrita en segunda persona y va dirigida a una máquina: hexadecimales, radios, tamaños de fuente y una plantilla de arranque que se puede pegar tal cual.
Antes, un manual de marca se le entregaba a un becario. Ahora se le entrega a un modelo, y se cumple mejor.
De ahí sale la regla que gobierna todo el sistema y que conviene decir en voz alta: si un valor no está en los tres sitios, no es parte del sistema. Es una opinión de alguien que tocó un CSS un martes.
La guía deja además una puerta abierta, y es deliberado: si al pedir tu app le dices a tu IA que la quieras en otro estilo, el tuyo manda. La paleta es tuya, incluido el derecho a salirte de ella.
Reglas
Lo anterior justifica. Esto se aplica.
- El fondo es crema, siempre. Blanco solo para lo que se eleva sobre él.
- Uno o dos pastel por pieza. Los ocho juntos son un muestrario, no un diseño.
- Para oscurecer, satura. Nunca mezcles negro en un pocillo.
- Fraunces para las ideas, Instrument Sans para la información.
- Deja el hueco. Toda composición de pocillos admite uno más.
- Nada de negro puro, ni en texto, ni en sombras, ni en fondos.
- Nada de rojo de alarma. El error es terracota
#b3543e. - Nada de pastel a fondo completo ni de degradados de color.
- Nada de estética de terminal fuera de los bloques de código.
Y ahora, la otra mitad
Los mismos valores, sin justificar: qué ve tu app, dónde acaba cada dato y contra qué estás programando.
Documentación técnica